Por qué nos volvimos veganos

Por qué nos volvimos veganos

Por qué nos volvimos veganos

¿Por qué nos volvimos veganos? Pasar de una dieta balanceada clásica a comer a base de plantas, fue un proceso que nos tardó un poco más de tres años. Primero dejamos la carne roja, blanca y el pescado; meses después los embutidos y recientemente los lácteos, huevos y todo alimento que contuviera cualquier producto de origen animal.

hambuerguesa vegana y por qué nos volvimos veganos

3 razones fundamentales

Actualmente hay muchísima más información que ronda en cuanto al veganismo y muchos lo identifican como una moda, pero solo porque muchas más personas estén hablando de ello no significa que se daba hacer oídos sordos o que sea una tontería más.
En nuestro caso fueron tres puntos claves que nos llevaron a alimentarnos así: salud, crueldad animal y medioambiente.

Salud. Si bien a la edad que tenemos (30 años) no presentamos complicaciones de salud, desde que eliminamos los alimentos de origen animal nos hemos sentido muchísimo más livianos, con mucha más energía durante el día, dormimos mucho mejor y ya no sufrimos de problemas estomacales, gases, acidez, etc.
A nivel energético se ha hecho notar sobretodo a la hora de ejercitar. Hacemos ejercicio cada mañana, 6 veces a la semana, lo cual nos requiere una buena alimentación y desde que eliminamos todos los productos de origen animal, no solo que tenemos mucha mas energía para sobrellevar el entrenamiento sino que nos cuenta mucho mas cansarnos y tener esa sensación de que vamos a morir ahí mismo.

Crueldad animal

La mayoría de las personas que comen carne son completamente conscientes del terror que vive el animal antes de acabar en un plato. Creo que ninguno de nosotros sería capaz de soportar ni siquiera 24 hs viviendo como lo hacen todos ellos y eso debería generarnos una alarma siempre que nos quede algo de empatía.

Hay muchos de nosotros que se excusan en: “son animales que están hechos para ser comidos”, claro, las hembras son embarazadas con el fin de dar a luz a seres que se convertirán en comida pero así y todo, nacen con un sistema nervioso, sintiendo dolor, miedo, angustia, frío, calor, necesidad de cariño y recreación, tal y como cualquiera de nosotros. Si nos ponemos a ver las condiciones en las que viven, los maltratos que reciben, la cantidad de antibióticos que toman, el aire podrido que respiran (porque viven encerrados y entre animales enfermos y muertos), la poca luz que ven en su vida, el estrés que sienten 24/7, entenderás en segundos que es inhumano y que es justamente eso lo que te llevas a la boca bajo la etiqueta: “Lo que necesitas para ser grande y fuerte!”.

receta vegana y por qué nos volvimos veganos

sin un lugar donde vivir

Medioambiente. Contrariamente a lo que dicen los artículos que aparecen en la primera y segunda página de resultados de Google, la industria ganadera es responsable del mayor índice de contaminación a través del GEI y los mismos encargados de esta industria lo confirman. Si buscas el informe que realizó la ONU en 2006, verás como desarrollan a fondo esta afirmación y entenderás que lo de cambiar un popote de plástico por uno re utilizable, es mas que nada querer tapar el sol con un dedo y ser “cool”. El plástico también es un gran problema, no digo que no, pero no es el mayor de los problemas ahora mismo.

Sino nos interesamos en dejar de comer carne ni por salud, ni por empatía, nos queda el entender que en unos pocos años más nos quedaremos sin un lugar donde vivir, puesto que además de la contaminación que genera la crianza exagerada de ganado, utilizan cantidades ridículas de agua potable y son la razón de la deforestación, la misma por la cual se recaudan fondos a través de las redes sociales… irónico, ¿no?

una vida vegana

¿Por qué nos volvimos veganos?

¿Por qué nos volvimos veganos?

Al día de hoy con los daños que se han causado al planeta y las condiciones de producción, no nos podemos seguir basando en lo que comía el hombre prehistórico. De ninguna manera podemos seguir comparándonos con ellos desde ningún punto de vista y aquí es donde se me ha planteado la siguiente pregunta: si el sistema de alimentación que nos plantean está tan bien, ¿por qué hay tantas pero tantas personas muriendo de diabetes, obesidad, problemas cardíacos, etc?

Descubrir que no necesitaba comer carne y lácteos para estar fuerte, ha sido todo un alivio puesto que aunque me repugnara el olor y el gusto del huevo; la textura, sangre y grasa de la carne, por poner algún ejemplo, siempre me sentí obligada a comerlos puesto que era lo que me daría todo para estar sana y fuerte. Una vez que empecé a descubrir que podía obtenerlo todo de alimentos que no me repugnaban, fue como volver a la vida y sentirme a gusto conmigo y con el mundo.

He querido transmitir esta información con varias personas allegadas y la devolución ha sido casi nula, por lo que soy consciente de que no es información que le siente bien a cualquiera y en cualquier momento de nuestras vidas, es un proceso y varía de persona a persona.

Incluso hay personas que no fuman, no toman, son activos, hacen deporte y aún así sufren de problemas de salud pero, cuando les hablas de cambiar sus hábitos alimenticios, es como si fueras el mismísimo diablo…

Ambos nos sentimos muy bien y queremos ser un testimonio más de que es algo normal, que está en armonía con nuestra naturaleza y el mundo donde vivimos, y que solo nos ha traído cosas positivas!

Buscando información sobre nuestras tendencias naturales de alimentación, encontré este artículo que podría interesarte.

¡Hasta la próxima!

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No te des por vencido Al principio sentirás euforia, tendrás ideas, algunas renovadoras, de esas que se escuchan poco. Lo único para lo que tendrás cabeza es para pensar en eso, eso que tanto quieres y que no te deja respirar, que te quita el sueño, que te quita el hambre porque te tiene ahí, de ojos abiertos tamaño huevo, brillosos y exaltados. Pensando, ideando por donde ir para alcanzarlo.

Mujer viajando sola

Opciones de como andar, de como alcanzar, te van a sobrar. Vas a escribir un plan: con una hoja y lápiz ahí vas a estar, escribiendo todo eso que te tiene así e ideando el camino. Por donde ir y por donde no; a quien golpearle la puerta, donde plantarte y decir: hola, yo soy … Y va a llegar el día en que arranques. La confianza en ti estará en su máxima expresión, porque tienes claro que puedes, que lo vales y que sino confías en ti nadie más lo hará. Vas, golpeas, abres, te presentas. Sonríes, apuestas.. nada puede salir mal porque ahí estás tú, en tu más original versión dándolo todo, incluso eso que ni conocías. Llamadas van, llamadas vienen. Una pre selección, un mensaje de voz, un guion a aprender. Es ahí, es ahora o nunca.

Entonces llega el NO. No eres lo que buscamos, no das con el perfil, se decidieron por otro. Pasa una, y otra y otra vez. Y sigues… pero empiezas a pensar que de pronto no eres lo que pensabas y que no podías lo que suponías que sí. Empiezas a bajar la cabeza, te desvías, bajas de rango, de aspiraciones. Para todo aquello eres poco, era demasiado para ti. Vas a lugares que no te importan, que son malos, que no te sirven pero es para lo que eres bueno. Y te contratan. Te contratan y te maltratan… porque primero lo hiciste tú. Y ahí estas, recibiendo lo que primero tú te diste y plata, algo de plata para no llorar, para consolarte de que no está tan mal.

Para algunos, unos cuantos NO son suficientes para hundirse. Para otros, solo son gasolina para ir con más fuerza, más rápido. Si eres de los primeros, perdiste y aunque siempre puedes retomar, el tiempo se fue y mientras tu te quedaste, otro siguió. Entonces, ¿quién crees que tenga mas oportunidad?

No te des por vencido. El mundo es de quienes lo arriesgan todo una y otra vez y sino lo logras, viviste intentando y no te conformaste, lo que es mucho más gratificante que haberse rendido y quedarse con la duda de que hubiera pasado si…


Capítulo 8: ¿Hice bien?

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Vivir en otro país: ¿hice bien?

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LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 8 DE 9

Vivir en otro país representa cosas lindas y cosas feas y te preguntarás si hiciste bien en tomar esta decisión antes de que te des cuenta. Es realmente increíble como nos podemos llegar a sentir tan solos cuando vivimos lejos de casa pero sobretodo cuando las cosas no van bien y vemos que no tenemos un solo hombro en el cual recaer…

mujer sola en la oscuridad y es asi como nos sentimos a veces cuando vivimos en otro país
Así nos sentimos., solos y en la oscuridad

Sin duda como siempre digo, irse del país dejando atrás todo lo que nos rodeaba no es una decisión que pueda tomar cualquiera, y si finalmente lo haces pero no todo sale como esperas, es ahí donde puedes estar seguro de que vivirás los peores momentos de tu vida. No solo porque la cosa se complicó sino porque cuando necesites llorar, hablar o simplemente recaer sobre un hombro conocido, no vas a poder porque no lo tendrás. Tu único recurso será tu teléfono y/o la posibilidad de sentarte en la ventana de tu casa y admirar la nada — si es que la tienes — .

En esos duros momentos cuando necesitas tan solo un abrazo y no lo tienes, es cuando empiezas a dudar y cuestionar si todo tu recorrido y decisiones valieron la pena. Comienzas a ver las cosas desde otro ángulo, a observar de cerca el lado negativo y a analizar las posibilidades que hubieses tenido sino hubieras tomado una u otra decisión. Pero, ¿cuál es el grado de acierto y error al que nos puede hacer llegar la mente?

Hace unos días me encontraba viviendo un momento un tanto difícil y empecé a cuestionarme todas las decisiones que había tomado las cuales me habían llevado al lugar donde estaba. Y ahí recordé las siguientes palabras: “tienes que agarrarte muy fuerte de aquellos motivos por los cuales estás donde estás”. Y es que sí, fueron esos motivos los que me trajeron a este presente y es normal que los comienzos sean difíciles. Para volver realidad nuestros sueños hay que pagar un precio y eso puede ser el tener que lidiar con la soledad, por ejemplo.

Sin saber si es coincidencia o suerte, cuando salgo de mi casa y camino unas cuadras estoy parada frente a la Torre Eiffel. Solo tengo que salir de mi edificio, llegar a la esquina y cruzar dos semáforos. Exactamente la mitad de la torre es que puedo ver entre árbol y árbol y ahí me quedo, observando, admirando y sintiendo esa paz inigualable que me genera ver ese monumento, el mismo que soñé por 17 años.

Vivir en otro país es toda un odisea que no se tiene clara cuando decidimos partir pero que claramente vale la pena y que no tiene comparación con ninguna otra experiencia de vida. Al final y aunque siempre se me complicó, siempre logre lo que quería y es lo que te pasará a ti si perseveras y no te das por vencida como la persona soñadora y luchadora que eres. Tarde o temprano, con lágrimas o sin ellas, lo nuestro llega, lo que queremos llega y sino, con el tiempo sabremos y agradeceremos porqué fue NO.

Vivir en otro país es una decisión que pondrás en cuestión antes de que te des cuenta. Una odisea mucho mas dificil de lo que imaginas.
Una mujer, sola en el extranjero

De las calles montevideanas a las de Paris

De las calles montevideanas a las de Paris

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 6 DE 9

Pasar de las calles montevideanas a las de París, solo existía en mis sueños y me hace reflexionar mucho el que hoy sea mi realidad.

calles de paris
calles de paris

Muchos de nosotros imaginamos cosas las cuales nos obligamos a creer fuertemente: que se trata de algo imposible, algo que solo puede ser verdad en nuestra imaginación, etc. La mayoría de las veces no tenemos ni idea de cuán cerca puede estar la posibilidad de hacerlo real y por tanto, nos auto imponemos que es un imposible que jamás vamos a alcanzar.

Hace unos días mientras caminaba por la orilla del Río Sena, se me vino a la cabeza el como es la vida y lo viable que es hacer lo que se nos de la gana si es que realmente lo queremos. Desde chica siempre tuve muchísimos sueños pero había uno en particular, un proyecto, un anhelo, que no lo podía sacar de mi cabeza estuviera donde estuviera. Ese sueño era conocer y vivir en París. Cualquiera de ustedes podrá decir que siendo una niña es normal que me hubiera obsesionado con querer hacerlo habiendo tantas películas y libros, más dudo que así fuera ya que eso se hubiera remitido a un capricho y con los años se me habría olvidado y habría pasado a otra cosa…, pero no! Los años pasaron y yo seguía obsesionada y enfocada en que algún día llegaría a los pies de la torre Eiffel y allí me quedaría.

Recuerdo como si hubiera sido ayer, el día en que la vi, el día en que finalmente la tuve frente a mis ojos. Desde el avión veníamos todos muy pendientes de verla y aunque las nubes no lo permitieron, sabíamos que estaba allí. Cuando salimos del aeropuerto, tomamos un bus. No tenía ni idea de donde estaba pero iba súper emocionada con mi celular haciendo un book de selfies y riendo a más no poder hasta que en un momento el bus pega un giro, yo levanto la mirada y allí logro alcanzar a ver la mitad de la Eiffel. Mis manos fueron hacia mi cara como un imán y las lagrimas comenzaron a salir. Dios mío, que alegría, que emoción, que euforia, todo, todo junto!!! Una sensación que difícilmente se describe con palabras cuando haces realidad uno de tus sueños y más, si la espera fue de 17 años…

Esa no fue mi llegada definitiva a la gran ciudad, más en ese instante fue que confirmé que ese era mi lugar. No me quería ir por nada del mundo y aunque así lo tuve que hacer, cuando regresé, lo hice para siempre. Hoy París es mi casa y acá me voy a quedar.

mujer caminando por las calles de paris
Mujer caminando por las calles de Paris

De las calles montevideanas a las de París para mi fue pasar de soñar a vivirlo como mi realidad y no quisiera caer en la típica frase “follow your dreams” pero… POR FAVOR: escucha tu interior. Escúchate por un minuto en tu vida y date la oportunidad de ser sincera y auténtica contigo misma. Ninguna circunstancia ni ninguna persona, te va a dar la seguridad y la plenitud como el hacer y ser lo que verdaderamente sientes. Y no se los dice una persona con la vida fácil, con los recursos económicos suficientes para vivir donde le plazca. Se los dice alguien que la “rema en dulce de leche” desde que decidió ser feliz. Así que si yo pude, tu también.

México: el regreso y una segunda oportunidad

México: el regreso y una segunda oportunidad

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 5 DE 9

Una segunda oportunidad en silencio. Y obvio que iba a regresar. Esa oportunidad me la había ganado, me correspondía y nadie me la iba a quitar.

Como pueden imaginar, el haber sido regresada a casa no fue nada fácil. Pasé alrededor de 4-5 días en la cama, totalmente deprimida y sin fuerzas para siquiera poder pensar en que comer. Mi tío, con el que en ese entonces vivía, se encargaba de cocinarme, contenerme, traerme cosas ricas, de hacer todo lo posible para que yo reviviera. Por otro lado desde México, solo recibía mensajes de aliento, llamadas y un sin fin de motivos para que me volviera a lanzar. Por otro lado mi familia, solo quería que regresara a Uruguay. Como era costumbre, solo me escuché a mi y sin decirle a NADIE, volví a hacer mi maleta y me fui.

Regresar a México y darme una segunda oportunidad, dos decisiones difíciles de tomar pero que cambiaron mi vida para siempre.
De regreso en el aeropuerto de México

Por consiguiente dos semanas después, emprendía nuevamente viaje hacia México. Iba aterrada como nunca, con temblores incontenibles y con los nervios de punta pero eso si: la frente mas en alto que nunca. Tenía mas que claro que eso que iba a buscar me correspondía, me lo merecía y tenía todo el derecho a vivirlo. Nadie tenía el derecho a quitármelo, a dejarme sin nada después de todo lo que había recorrido. Al día siguiente, aterrizaba por segunda vez, en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

Llego al mostrador de migración y empieza el cuestionario: ¿Cuántos días viene?; ¿A qué viene?; ¿Dónde se va a hospedar? Tras esas tres preguntas, me indica que lo siga. Otra vez estaba yendo hacia la sala de interrogación. No les había alcanzado con violar todos mis derechos y devolverme, que además me habían implantado una alerta migratoria. Que odio sentí en aquel momento…

A diferencia de la vez anterior, esta vez fui interrogada por UN solo policía. Él, muy amablemente, me pidió que tomara asiento y que le contara porqué tenía una alerta, que era lo que había pasado. Estuvimos hablando unos 30 minutos, donde le conté con todo detalle lo que había sucedido. Él me confesó que son muchos los casos de prostitución que tienen y que cuando ven llegar a una mujer, joven y sola, su primer instinto es desconfiar de que vengan a realizar dicha actividad, lo que a mi entender es un concepto machista y discriminatorio más que una prevención. Sus palabras fueron: “cuando vemos niñas jóvenes y guapas, lo primero que pensamos es que vienen a prostituirse. Tengo colegas que son muy exigentes al respeto y al parecer, fue lo que te tocó. Pero yo no veo ningún problema en que entres al país. Espera abajo por favor.”

Me levanté, le agradecí y me fui. Una vez casi en la puerta de salida, sentí un fuerte “pum” y no tuve ninguna duda de que era el ruido que generaba el sello de entrada en mi pasaporte. Al instante un joven bajó, me devolvió los documentos y me dijo: “Bienvenida a México”. Mi cuerpo se adormeció, una sonrisa grande como nunca resurgió y solo pude decir: GRACIAS.

Recogí mi maleta y fui hasta Aduana. Allí me dijeron que oprimiera el botón: si salía verde pasaba y si salía rojo, debía abrir mi maleta. ¿Ustedes, qué color creen que me tocó? ¡El rojo, obviamente! –me río de recordarlo–. Nada grave. Abrí mi maleta y tras desarmarla por completo, me dejaron ir.

Pasadas unas horas de mi llegada, justo era el día de cumpleaños de mi madre y cuando la llamo para felicitarla y me pregunta si iré a festejar le respondo: no puedo, estoy en México! Imaginarán lo siguiente.. ja ja! Los meses comenzaron a transcurrir y yo no hacía más que aprender, conocer y recorrer ese hermoso país. Tiempo más tarde, adopté a Inna y a partir de allí, mi vida cambió para siempre.

No importa si fallas a la primera. Date siempre una segunda oportunidad, una tercera, cuarta y todas las que precises y hazlo en silencio. Es el mejor consejo que hoy te puedo dar.

Regresar a México y darme una segunda oportunidad, dos decisiones difíciles de tomar pero que cambiaron mi vida para siempre.
Mujer viajando con su perro

¡Mi primera vez en México!

¡Mi primera vez en México!

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 3 DE 9

Mi primera vez en México: “Vienes a prostituirte, te regresas a tu país”, esas fueron las primeras palabras que escuche al pisar suelo mexicano. Menuda bienvenida.

aeropuerto mexicano
Llegada al aeropuerto de la Ciudad de México

Cuando llegas a México y bajas del avión, primero pasas por migración y luego recoges tus maletas para para pasar por Aduanas. Se forman dos filas: turistas y mexicanos. Cuando llegas al pequeño mostrador un agente de migración hace las preguntas típicas: por cuanto tiempo estarás, cuanto dinero llevas, a que vas y donde vas a quedarte. A algunas personas ni siquiera les preguntan algo, pasan como si entraran a un supermercado y ya. Pero a mi no, conmigo fue diferente.

En el avión conocí a una chica y fue con ella que pasé por migración. Comenzaron a hacernos miles de preguntas cuyas respuestas no convencieron al agente y entonces nos metieron a la sala de retención. Es una sala que desde afuera se ve rodeada de espejos y que dentro, esta llena de policías los cuales gozarán de tu sufrimiento como si hubieran ganado la lotería. Son personas que amaran maltratarte y mirarte como si fueras un delincuente, haciéndote sentir basura. Una vez allí, llenaras una planilla con datos que nadie leerá y esperarás una, dos o cinco horas para ser llamado a comparecer.

Primero llamaron a la chica que iba conmigo y luego a mi. Los sentimientos que tuve en ese momento los recuerdo a la perfección. Era una mezcla de confusión, incertidumbre, nudos en la garganta por lagrimas que debía esconder y la pregunta del año: ¿por qué a mi? Y en medio de eso, mientras apoyaba mi espalda en la pared, se escuchó: Lorena, por aquí…Me levanté y seguí a un joven que me guió a un segundo piso, donde me estaban esperando 5 oficiales de migración y una mal nacida pronta para matarme. Mi cuerpo temblaba de una manera que yo no podía controlar, las manos me sudaban y mi voz apenas podía escucharse. Me senté y comenzaron las preguntas. ¿A qué viene?, ¿A quién conoce aquí?, ¿A qué te dedicas? Ah, ¿eres bailarina? JA JA JA. Y, ¿tus padres que hacen?. Un sin fin de preguntas donde lo que respondiera, era motivo de burla.

Después de 15 minutos de ser interrogada, me dijeron así: “ Tu vienes a prostituirte. Te regresas a tu país en el siguiente vuelo“. Sin ninguna posibilidad de apelar, me llevaron a donde estaría privada de libertad las próximas 20 horas. Era un cuarto con 4 sillas azules de aeropuerto; un baño y un escritorio adelante, custodiado por una policía. Una vez en ese sitio me quitaron los cordones de las botas, mi celular y la mochila que traía encima. Hasta ese momento yo no había podido hablar con nadie, ni con mi familia, ni con el consulado de mi país, ni con nadie a quien le importara mi bienestar.

Mi primera vez en México fue algo que nunca hubiera podido imaginar pero que además, me dejaría con secuelas de por vida.
Así me la pasé esas 20 horas que estuve encerrada

Una vez aislada de todas mis cosas, me dieron una colchoneta tipo de cárcel y me obligaron a permanecer en la parte trasera. Quizás no lo sepas pero siempre que viajas y tras cualquier circunstancia, tu tienes derecho a comunicarte con tu consulado. El realizar una llamada a tu consulado o a quien quieras es uno de tus tantos derechos y ni yo, ni la otra chica lo tuvimos y aunque lo pedíamos llorando desconsoladamente, solo se reían y decían que NO. Al rato de estar allí, entra un señor y nos pide firmar nuestras declaraciones falsas y llenas de faltas de ortografía pero bajo la amenza de que sino firmábamos, nos dejarían allí por más tiempo. Jugaban totalmente con nuestro miedo y sobretodo con nuestra desinformación , porque claro que si hubiéramos estado informadas nada de eso nos hubiera pasado.

En este punto cabe destacar que nadie de mi familia tenia noticias mías, así que podía estar en migración, secuestrada, perdida, quien sabe. Paso la noche y cuando me canse de llorar, me tire a intentar dormir. En un momento me levante para ir al baño y había un hombre con su celular, tomando fotos o filmando (nunca lo supe), que cuando me acerqué guardó su celular y me quedó viendo. Entré al baño y cuando salí, ya se había ido.

Y como siempre dicen, luego de toda tormenta llega la calma y ahí estaba la nuestra, el amanecer. La salida del sol para nosotras significaba que el fin a esa pesadilla, había llegado. Me acerqué a la policía que vigilaba y juntando mis manos en posición de rezo y con los ojos desbordados en lagrimas, le pregunté si me dejaba avisar a mi familia que estaba bien: “Por favor, un solo mensaje de whatsapp…”- NO. Esa fue su única y miserable respuesta que recibí.

Llegó otro policía, al que luego de suplicarle llorando a mares, nos dejó finalmente contactar con la familia, alcanzando a mandar un audio que dio la vuelta al mundo y donde apenas se me entendía de tanta lágrima que corría por mi.
Un audio que hasta el día de hoy todos recuerdan por el miedo y desconsuelo que se podía escuchar. Tan solo imaginen a mi hermana desbloqueando su celular para escuchar eso; a mi madre en medio de la calle saliendo de hacer una denuncia en INTERPOL por mi desaparición escuchando eso; a mi abuelo recién levantado enterándose de lo que estaba pasando. Y todo por el gran abuso de poder que hay…

Se hicieron las 10 y el avión salio con destino a Buenos Aires. Sin posesión de nuestros pasaportes y custodiadas, fue que hicimos esas 10 horas de regreso a casa. La pesadilla había acabado. Al llegar bajamos directo a preguntar que podíamos hacer y se lo preguntamos a quien nos esperaba con los pasaportes. La respuesta fue: “ lo que pasa en México, queda en México.”

Como ves, mi primera vez en México se convirtió en toda una pesadila pero déjame decirte que todo eso que me sucedió, es totalmente ILEGAL. Hoy día existen miles de denuncias que han sido presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, algunas con antigüedad de 14 años aunque sea difícil de creer, las cuales claro está no han sido resueltas y difícilmente lo sean.

“Mi primera vez en México” – una bienvenida con un final inesperado.

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