Volver a casa con las manos vacías

Volver a casa con las manos vacías

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 4 DE 9

Volver a casa con las manos vacías, de lo más complicado que me ha tocado vivir, luego de haberme ido llena de planes y sueños. Me tocó y sin duda, fue una lección mas.

Volver a casa con las manos vacías no es fácil, pero a veces es lo que toca y debes afrontarlo. Caerse es parte del proceso.
Así nos fuimos: con un mapa y el corazón lleno de sueños

En el momento en que decidí volver porque ya no tenía más opciones para seguir intentando en Buenos Aires, sentí como si todo hubiera sido en vano. La decisión más difícil de mi vida (dejarlo todo) había acabado 5 meses después cuando la realidad me obligaba a volver para ver que hacer con esa nueva vida que yo había creado. Mi familia y yo siempre fuimos de clase media, nunca tuvimos grandes posesiones materiales y aunque jamás nos faltó nada, todo lo que yo hacía tenía que estar costeado por mí misma. Diciembre del 2013, tomo un barco y parto nuevamente hacia Montevideo. Comenzaba el verano, se acercaba Navidad, Año Nuevo y en el aire se respiraba felicidad, fiesta, todo eso que se huele en diciembre. Los supermercados se inundan de compras navideñas; comienzan las despedidas del trabajo, los regalos, en fin.. es todo una fiesta. Pero yo estaba lejos de eso. Yo estaba en un pueblo a las afueras de a ciudad, sin dinero y viviendo nuevamente con mi familia.

Imprimí mis currículums nuevamente y me decidí a encontrar el trabajo que me devolvería a Buenos Aires. Una caída no acabaría con mis sueños. Un par de semanas más tarde, estaba trabajando para una casa de ropa entre 10 y 12 horas diarias. Comenzaron a pasar los días y mi vida era más monótona que incluso antes de irme. Despertaba, desayunaba, trabajaba y volvía a mi casa directo a comer y dormir, y así día tras día.
Pasaron seis meses y dije;: se terminó. Mis fondos ya eran suficientes como para volverlo a intentar.

Entre medio de eso, se hicieron audiciones para la universidad de arte de Buenos Aires y me escapé para probar suerte. Fui, pasé mi semana de audiciones, volví y días después supe que no había sido seleccionada. Me pregunté para que era buena entonces… no tuve respuesta!
Miles de preguntas atormentaron mis días seguido a eso pero, ¿qué más podía hacer que seguir adelante? Llegó el momento y la estadía en Uruguay concluyó. Mi destino volvía a ser el mismo pero esta vez con una excepcional diferencia: muy dentro mio yo sabía que esa sería la última vez en mucho tiempo antes de volver a Uruguay, algo grande me esperaba. Entonces antes de partir, fui y saqué mi pasaporte.

Volver a casa con las manos vacías fue caer para levantarme con mas fuerza y esta vez si, esta vez no iba a fallar…

La historia continúa.

Irse a vivir al extranjero – las primeras horas lejos de casa.

Irse a vivir al extranjero – las primeras horas lejos de casa.

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 2 DE 9

Irse a vivir al extranjero, lo que muchos desean pero pocos se animan. El día que compré mi pasaje, ese tan añorado día, fui la persona mas decidida y feliz del planeta. Llena de miedos pero con la certeza de que era el camino correcto.

Por fin estaba haciendo lo que yo quería y como yo lo quería.

El pasaje entonces tuvo como destino Buenos Aires – Argentina. Allí me estarían esperando miles audiciones, nuevas oportunidades laborales, personas que conocer y amigos que hacer. También nuevas desilusiones y retos a superar. Llegó el día, tomé mi barco y partí hacia mi destino.

Mujer en el aeropuerto apunto de irse a vivir al extranjero.
Irse a vivir al extranjero

Tenía reservada una habitación individual en hostel por algunas noches. Pasaron dos noches y luego me cambié a una habitación de diez camas, ya que la estancia sería más larga de lo planeado y no contaba con suficiente capital para mantener la privacidad todos los días que allí estaría. Empezaron las complicaciones porque al ser compartida con tantas personas, no todas las noches eran las mismas personas, mis cosas personales quedaban en una caja bajo llave y las que no cabían, en la maleta, el baño era compartido con el resto del hostel así como también la cocina y una pequeña sala de estar. Como en todo lugar, no faltó el personaje que cantaba mientras cocinaba en pijama; los que se reunían a chusmear y se callaban cada vez que entraba alguien, el que siempre estaba frente al computador común, etc.

Para ese comienzo, venía conmigo una persona que había sido compañera de facultad en Montevideo y que vivía una situación muy similar a la mía y que por cuestiones de miedo a de no saber con que me iba a encontrar, la invité a que viniera conmigo. GRAVE ERROR. Jamás de los jamases inviten a nadie consigo por miedo. El miedo es algo que nosotros mismos nos imponemos y por el cual muchas personas no hacen lo que quieren hacer en esta vida. Pero es solo eso, una imposición meramente nuestra la cual podemos desechar con solo confiar en nosotros mismos. Hagan las cosas solos, no sumen gente por sumar porque a veces lo único que hacen es restar. De todo se aprende, ojo… y nada en la vida PASA porque sí, pero si van a dar un paso importante en sus vidas y se sienten solos, siempre recuerden que nosotros mismos somos nuestra mejor compañía, por ende no necesitamos de nadie más.

Vivir en el extranjero es un sueño mientras vive en nuestras mentes. Una vez que se vuelve realidad, comienza la “pesadilla”. Al día siguiente comenzó mi búsqueda laboral. Imprimí varios currículums y salí a caminar. Todo lo que eran shoppings y empresas de renombre sin el DNI no me aceptaban, pero en otros lugares como clubes nocturnos, de pronto sí. La vida nocturna en Bs.As es muy diversa y allí encuentras de todo.
Existe lo que en varios países se conoce como presencia. Son chicas/os que trabajan como imagen para un lugar; puede ser un bar, un boliche o antro, restaurante, gimnasio, etc y esa fue mi primera actividad. Para empezar, entre eso y ahorros podía pagar el alquiler y comer. Y cada día lo comenzaba así: me levantaba, me aprontaba y salía a buscar mis oportunidades.

Pasaron unos meses y llegó diciembre. Para ese entonces yo ya me había mudado 3 veces; primero el hostel que me recibió, luego una pensión de mala muerte donde pasaba mis noches aterrada por lo macabro que era ese lugar y luego, una linda casa alquilada por colombianas, donde yo rentaba una habitación y allí tenía ya una vida más normal. Y aunque todas las respuestas a los castings que hacía eran de NO, yo seguía caminando, entregando cvs, golpeando puertas y también, conociendo la ciudad.

El trámite de mi DNI estaba en curso y todo iba bien, pero no estaba satisfecha con mi vida laboral y como ya era la época de las fiestas tradicionales, decidí volver a casa. Fue una decisión difícil porque implicaba volver con la cabeza baja y las manos vacías, aunque eso no restaba todo lo que había aprendido. Fue un tiempo de madurez, soledad, crecimiento personal, de horas de llorar a solas, de incertidumbre, decepción y muchas otras alegrías también, que me habían hecho crecer sin duda alguna.

Estaba un poco decepcionada, pero sabía que el que no hubiera funcionado la primera vez, no significaba ni que hubiera fracasado, ni que no fuera el camino y cuanta razón tenía…

Esta historia continúa.

Como todo comenzó

Como todo comenzó

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 1 DE 9

¿ Cuántos de nosotros deseamos cosas, para las cuales no tenemos el suficiente valor de alcanzar? O quizás algo peor que eso.., pensar antes de nada, que es imposible para nosotros. Y con eso me remito al comienzo de nuestras vidas, donde la mayoría de nosotros, somos educados para alcanzar una vida normal aceptada por la sociedad, donde la ecuación es: nacer – estudiar – tener un titulo – trabajar – formar una familia – tener la casa – el perro – los hijos y si se puede, el auto. Y tras esta pequeña introduccion, paso a presentarme y les conto como todo comenzó.

Como todo comenzó
Así comenzó mi vida de migrante

¿Como todo comenzó?

Mi nombre es Lorena y siempre me incline hacia el arte, comenzando desde pequeña con ballet, folklore, canto, teatro, asistente personal… (sabe dios porqué me anote a un curso para saber ser secretaria…).

Hasta los 23 años, mi vida fue bastante normal. Curse los estudios básicos y luego llego la universidad. Algo tarde porque no me decidía a encarar ninguna carrera, todas me parecían mega aburridas. Para ese entonces tenía un novio que ejercía como abogado y, por consiguiente, mi elección fue estudiar Relaciones Internacionales.

Recuerdo perfectamente mi primer día, tanto como si fuera hoy.

Dure aproximadamente unos dos meses hasta que llego la noche… esa noche en la cual todo cambio.

No se los dije antes, pero mis clases eran a la noche. Y fue un día como cualquier otro. Me levante a las 8 am, desayune, me vestí y salí corriendo a trabajar. En aquel momento trabajaba con mi papa, en su empresa. Al salir de trabajar, tenía tiempo de estudiar y entrar a clases. Las horas pasaron y de pronto alguien dentro mío dijo: ¿qué mierda hago acá?, ¿porque estoy acá?, ¿quién me obliga?

Termino la clase, tomé el bus que demoraba una hora aprox. en llegar a mi casa y luego de cenar algo, me acosté a dormir.

Como antes lo mencione, mi novio ejercía como abogado. Era un tipo totalmente estructurado; familiar, super arraigado a las costumbres uruguayas y muy terco. Un hombre que entendía mis deseos de pasar la frontera como el gusto por “las luces”. El me definía así y hablaba con todos así de mí: “lo que pasa que LORENA no entiende que de las luces no se puede vivir; que del arte no va a vivir nunca, que la vida no es viajar y nada más.” “LORENA tiene que entender que la vida es otra cosa; que para estar bien hay que estudiar una carrera de lo que sea y trabajar, formar una familia y vivir tranquilo”.

Como todo comenzó mi vida de migrante
¿Seguir el plan de todos?

Esas palabras eran tan comunes para mí como el comer, pero dentro mío siempre sobrevivía esa vocecita que me decía: anda Lorena, dale, hacerlo, es ahora. Y yo sonaba… sonaba con bailar, con conocer otros países de la mano del arte ya fuera bailando, cantando, actuando, lo que fuera. Yo quería recorrer el mundo de forma libre, sin estereotipos, sin grandes riquezas y hasta quizás, pasando hambre. Que me importaba a mí la condición. Yo solo quería conocer, saber, aprender lo que nunca se puede aprender de un libro: aprender a vivir a mi manera.

Como todo comenzó Por el mundo voyages la libertad
Escogí la libertad

Ese día llego. Ese día en el que las respuestas llegaron, en el que todo fue claro. Y entonces al despertar de aquella noche en la que me acosté pensando porqué estaba en la universidad, me dije: SOY UNA INFELIZ. Soy la mujer más infeliz del mundo porque vivo una vida que YO no quiero y hago cosas que no quiero. El trabajo con mi padre es una basura, mi relación es una basura, estudio una carrera que es una mierda, con una rutina de mierda y todo es una mierda.

Acto seguido a eso, me levanté y decidí vender todas y cada una de mis pertenencias. Renuncie al trabajo que tenía con mi padre, deje la facultad y acabe mi relación. Entre medio de todo eso compre mi pasaje y me largue.

MI VIDA VOLVIÓ A COMENZAR…

Mi vida de viajera
La Storytime sigue en otro artículo.

Dura 5 minutos y encima, es para toda la vida!

Dura 5 minutos y encima, es para toda la vida!

LA HISTORIA DE LORENA · CAPÍTULO 7 DE 9

Si, estoy hablando del acto de casarse. De decir: “SI, QUIERO”.

Casarse - Casamiento playa pareja binacional frances uruguaya en España
Pareja franco-uruguaya se casan en España.

¿Qué encierra el hecho de casarse con alguien? Para muchos algo cultural y/o religioso. Para otros solo una firma y para otros supongo, la tranquilidad de “asegurarse” algo para toda la vida…

Cuando viví en México, me tocó ver como muchas chicas de entre 22 y 26 años se preocupaban por recibir un anillo de compromiso tanto como si fuera lo último que pasara en su vida. Y ese tramo de edad es como el límite: si no sucede, algo está mal. Básicamente lo único que importa para que eso suceda es que ambas partes de la pareja hayan acumulado unos cuantos años juntos. No importa que hubiera pasado en el medio; si hubo fidelidad o no, si tuvieron la oportunidad de convivir o no, o si pudieron comprobar que son compatibles para una vida juntos o no. Lo único importante es que hayan estado unos 3, 4, o 5 años de novios y entonces, poder dar el SI. Incluso en muchas familias, ni siquiera se valora el que los novios no hayan convivido antes de casarse; no se les está permitido. La chica solo sale de su casa si está casada con el hombre con el cual va a convivir.

A mi manera de ver algo muy tonto y antiguo, más para muchas personas de vida o muerte. Y como dije antes, si tienes 25/26 años y tu novio no te ha entregado el anillo, estás en serios problemas.

Ojo que ese no es el único problema. Una vez pasado el casamiento, seguirá el siguiente punto del esquema 1 que es: “hacer bien la tarea…”, lo que se remite a tener unos cuantos hijos. Y esa fue la frase que más leí en las felicitaciones por parte de algunos mexicanos, a mi casamiento.

En los casos de los religiosos pero un poco más avanzados, entraría lo que es el sentir de que hay que casarse porque Dios así lo quiere y, porque es parte del esquema +1 (+1 es mi símbolo para identificar el esquema bien visto socialmente pero un toque más evolucionado). Aquí tendríamos la posibilidad de estar de novios el tiempo que queramos; podemos convivir, podemos viajar, podemos tener una mascota, ocuparnos de ir al súper, presentarnos en familia, etc, y entonces cuando el hombre lo decida, dar el SI. Seremos “felices” y un tiempo después, tendremos una prueba de embarazo con resultado positivo.

Algo también aburrido pero válido para muchos y representante de lo que se tiene que hacer. Y digo aburrido porque pienso que todo lo que esté pre meditado, saca totalmente la magia de la vida en si.

Ok. Hasta aquí resumí un poco lo que contiene el valor agregado cultural y religioso de casarse. Voy ahora a hablar de lo que me toca de manera más personal.

Cuando nos acercamos al registro civil español y estuvo todo listo para realizar la ceremonia, la primera pregunta fue si íbamos a ir vestidos. Aunque la respuesta parezca obvia, ellos se referían a si iríamos vestidos para la ocasión o simplemente a firmar. Al parecer, muchísima gente llega vestida como si fuese al super ya que su único interés es firmar e irse de vacaciones (luna de miel).

¡Que fuerte! Digo, no soy la persona más conservadora del mundo pero no deja de ser un acontecimiento aislado en tu vida y además, suponiendo que sea por única vez. Equis, respondimos que sí, que iríamos vestidos de traje y demás y entonces asintieron que avisarían al alcalde para que fuera vestido acorde.

Ahí tenemos otro caso muy común (al menos en España) donde el casarse es simplemente una firma. Por último, los que se casan con la esperanza de asegurarse algo, entre comillas.

Y ese sentimiento es, creo, el que me toca más de cerca. La pregunta entonces es: “¿Por qué?” ¿Por qué la existencia de ese sentimiento si es algo que con dinero puede anularse fácilmente…?

En mi caso fue un poco de todo. Primero y primordial decidimos casarnos entre los dos. No hubo una propuesta de él hacia mí, en un lugar soñado y acompañado de un anillo brillante. Simplemente un día dijimos que nos gustaría ser esposos y voilà, empezamos a preparar todo. Vimos que en México sería imposible debido a los papeleos, tampoco teníamos muchas ganas de que allí fuera y entonces, lo hicimos en España. Llegamos a dicho lugar y allí, dimos el SI.

Los preparativos fueron un trabajo arduo: papeles que debían llegar desde México; papeles de Uruguay, de Francia y un sin fin de trámites que parecían algo de nunca acabar. Llamadas van, llamadas vienen, comunicaciones con los consulados, dudas, más dudas, hasta que al final todo estuvo listo para el gran día.

Llegamos al día de comprar lo que vestiríamos; el vestido, los zapatos, los accesorios. Llevar los trajes a la tintorería, comprar las flores, el pastel, la decoración, etc, etc, etc. Tuvimos dos días para asimilar todo desde que nos autorizaron a casarnos, hasta que finalmente sucedió.

Algunos familiares arribaron a la ciudad para acompañarnos en ese día y estando todo listo, despertamos aquella mañana de domingo calma y acalorada. La boda se celebraría pasado el mediodía.

Ese día me levanté muy temprano, pocos minutos pasadas las 7 am. Mi cuerpo, para mi sorpresa, no paraba de temblar. Estaba muy nerviosa, mucho más de lo que hubiera esperado. Tome mi desayuno como siempre, medite y cerca de las 11 am comencé con los aprontes.

Ese día el peluquero solo trabajaba a domicilio, por lo cual el costo era tres veces más alto y yo no estaba dispuesta invertirle tanto a los 15 minutos que duraría todo. Por ende, luego de mirar 10 vídeos en Youtube de “Peinados para bodas” y 4 tutoriales de maquillaje para “boda”, tuve idea de como luciría.

Para las 13 hs de ese domingo, estaba montada en mis tacones y cubierta por mi vestido soñado.

Eran solo 5 hojas de libreto pero mientras nosotros estábamos parados frente al alcalde controlando todo tipo de emociones, el solo leía. Pierre no se paraba de moverse y yo solo pensaba: “no llores Lorena, no llores.” Mi suegro sostenía el celular por donde veían todo desde Uruguay y mi suegra, registraba en fotos y vídeos cada detalle. ¡No se le fuera a escapar NADA!

Se que la ceremonia por reloj duró unos 15 minutos pero para mí, fueron 5. Los anillos nos los íbamos a entregar allí. Luego de 5- 10 minutos, nos pidieron que los entregásemos y entre risa y risa, fueron adjuntados a sus respectivos dedos.

Seguido a eso, las palabras fueron: “En presente de los testimonios y ante su voluntad de contraer matrimonio libre y voluntariamente, yo XXX y de acuerdo con la competencia que me atribuye la ley, los declaro: MARIDO Y MUJER.

¿¿¿¿WHHHHHTAAATTTT???? ¿Ya éramos marido y mujer??? ¿Así de fácil? ¿¿¿Y tan rápido??? Woooooooowwwww. Ese fue mi primer pensamiento.

Festejamos, firmamos y nos fuimos. De un segundo al otro habíamos hecho algo que era para “toda la vida”. Mi hermana me preguntó como se sentía y la verdad, igual. No cambia en nada pero sin embargo, representa una unión ante la ley que atribuye derechos y obligaciones de adultos y de por vida.

Casarse - Casamiento jovenes extranjeros en España
Casarse en España siendo extranjeros.

En fin. Aún no me queda muy claro porqué nos casamos — en general — . En mí, además de generar felicidad generó paz, tranquilidad. En alguna parte de mi ser, erróneo o no, generó el sentimiento de alivio el saber que estábamos unidos más que de palabra. Porque cuando sos novio lo sos de palabra, más cuando te casas lo reconoces ante la ley. El amor es el mismo y el comportamiento también, con la diferencia de que portas un anillo las 24 hs y sabes que tu apuesta al amor fue reconocida mas allá.

Y siendo que sabemos que mediante un abogado es totalmente anulable; ¿Por qué nos hace feliz?, ¿por qué se nos hace necesario?, ¿por qué, en mi caso, me dio esa sensación de tranquilidad? Aún no lo se. Supongo que lo descubriré con los años.

Eso sí. Hay una cosa que pensé y repito hasta el cansancio: es un proceso largo para solo 5 minutos. Es emocionante y desconocido. Sino lo haces con el amor de tu vida, con esa persona con la cual sientes que nada está mal, estás perdido. Limítense a dar el SI solo con aquella persona que les haga sentir que todo está bien, que no hay nada por cambiar, que no hay nada por mejorar, porque las personas no cambian… son como son y sino sientes que todo está bien, mejor esperar. Luego de casados somos iguales, así que eso de que “estando casados será diferente”, no existe. Ningún otro factor que la intuición debería influir a la hora de tomar esa decisión.

Esto de casarse es un acto de segundos que si lo realizas con la persona equivocada, puede ser el mayor error de tu vida.

Casarse - Pareja feliz Por el mundo voyages
Pareja bloguer de viaje

Hay cosas que debemos hacerlas bien sin dejar margen al error. De otro modo, mejor no hacerlas.


Capítulo 6: De Montevideo a París
La historia continúa…
Capítulo 8: Vivir en otro país, ¿hice bien? →

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